martes, 9 de marzo de 2010

Carta a Alex

Hola, Alejandro:

Te preguntarás por qué te escribe tu papa, al que ves todos los días,  que te cuenta cuentos para dormir - el mismo cada noche, un cuento que me inventé un día sobre un coleccionista de pompas de jabón y que te gustó tanto que no dejas de pedirlo una y otra vez - que te baña, que juega contigo - posiblemente no tanto como debiera- y que a veces te dice, despues de un día de trabajo "Alex, que papá está muy cansado".  Al fin y al cabo, tu jornada laboral tampoco es manca...

Pero bueno, me estoy saliendo de madre.  El motivo de esta carta es que hace mucho tiempo que no escribo en este, mi blog.  Y no lo he hecho por dos razones, una que ya conoces bien y otra que no sé si la tienes tan clara.

La primera es que vas a tener un hermanito.  Y eso causó en el momento de enterarnos tal conmoción que se me olvidó incluso escribir...  Bueno, esto es broma.  Me encanta cuando acaricias la barriga de mamá, la señalas  preguntas mirándonos con curiosidad "¿hemanito?".  Y cuando, mientras barajamos un montón de nombres decides que el mejor, sin duda alguna, es "Hetor".  Este debiera ser consciente de lo importante que es para ti su amistad.  Sería formidable que de mayores la conservarais.  No hay sutilezas, preguntais el uno por el otro y cuando os veis correis el uno hacia el otro felices ofreciendoos sendos abrazos para, si procede, liaros a mamporros a continuación por una ligera discrepancia de pareceres...  Mamporros que se os olvidan al minuto (literalmente) y os poneis a jugar juntos, compartiéndolo todo, como esos dos amigos del alma que sois...  Pero bueno, lo cierto es que ese fue un motivo de que dejara de escribir.

Deseo de corazon que este cariño que sientes por tu futuro hermanito se mantenga, y tengo, para qué negarlo, una curiosidad infantil en averiguar cómo vas a "educar" a tu hermanito. 

La otra es que tu "Abu" Manuel ya no está.  En contra de lo que él temía en el hospital, que te olvidaras, lo tienes presente todos los días.  Una noche, cuando él se acababa de ir, te pregunté "¿Quieres darle un besito?".  Dijiste que sí, y entonces te propuse que lo mandaras al aire, hacia "rriba", porque seguro que le llegaría.  Así lo hiciste, y así lo sigues haciendo.  Creo que, como cuando rezas "Susito mi vida/ res como yo/tiero tanto/ te doy... mi arrós" (por que, seamos serios, dónde va a parar un corazón en comparación con el arroz, lo mas maravilloso, vital y formidable que hay en la vida, según tu honesto parecer), tu abu se debe partir de risa cada vez que le mandas uno de tus besos.

Si es dificil explicarse a uno mismo los porqués de perder a una persona querida, el hacerlo a un niño como tú se hace muy duro.  Pero de alguna forma me parece que sabes que, aunque tu abu no está contigo físicamente, lo sigue estando de mil y una maneras diferentes.  Y que, dado que desearía estar contigo mientras creces, lo va a hacer aunque tú no le puedas ver.

No, Álex, ahí se equivocó de medio a medio el abu.  Porque no le vas a olvidar, como tampoco él te va a olvidar.  Y cuando seas mayor, te seguiras acordando de él.  Y lo digo por experiencia.

Me alegro por vosotros dos.

Un beso muy fuerte de tu papá que te adora.

Nacho

2 comentarios:

Un saxofonista en mi salón azul dijo...

Enhorabuena por esta carta, Nacho, me ha encantado y me ha emocionado. Esconde tantas verdades como sensaciones "de verdad". Me encantaría ver la cara de Alex dentro de unos años, cuando sea más mayor y cambie el "arrós" por la palabra "exacta", leyendo esta carta y reconociéndose a través de los ojos de un padre que le adora, y ya con Hetor u otro nene a su lado.
Un beso, y de veras, enhorabuena.
LADY JONES

unamiguina dijo...

sigue escribiendo viejo